sábado, 7 de diciembre de 2013

10 CONSEJOS PARA FOMENTAR LA SEGURIDAD Y AUTOESTIMA DE LOS NIÑ@S

Muchos niños y niñas se muestran inseguros en alguna etapa de su desarrollo.Los niños y niñas inseguros presentan dificultades en determinados aspectos: relacionarse con los iguales, aprendizaje escolar, creatividad, etc. Esta inseguridad puede extenderse a otras etapas. Las personas inseguras tienen dificultades para hacer las cosas por sí mismos, esto les limita en su actuación diaria. No creen en sus competencias y no progresan. Se sienten frustrados cuando se equivocan y prefieren no intentarlo por no pasar por ello.

Para un crecimiento sano es fundamental fomentar la seguridad en uno mismo, de esta forma los niños y niñas crecerán felices, potenciarán su aprendizaje y se sentirán competentes.
Para que sean adultos felices y seguros, capaces de lograr sus metas, debemos favorecer la seguridad en uno mismo desde el primer momento.
10 consejos para fomentar la seguridad y autoestima de los niñ@s

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑ@S INSEGUR@S
  • Temor excesivo por hacer cosas por sí mismos. Muestran miedo y oposición cuando tienen que hacer determinadas cosas por sí solos, “preguntar algo, pedir alguna cosa, resolver algún problema, etc.”
  • Le cuesta relacionarse con los iguales, son solitarios, evitan los juegos con otros niños y niñas que no conocen.
  • No le gustan las críticas y observaciones. No acepta bien que se le diga lo que hace mal.
  • Miedo a equivocarse. No le gusta equivocarse y presenta un miedo irracional a equivocarse, esto hace que prefiera no hacer determinadas cosas por el miedo a equivocarse.
  • Poca motivación en clase, no parece que le interese.
  • Son solitarios y callados.

¿CÓMO SE PRODUCE LA INSEGURIDAD?. ¿POR QUÉ APARECE?
La inseguridad es una emoción normal hasta cierto punto. Todas las personas nos podemos mostrar inseguras ante una situación que no conocemos o no manejamos. Pero en ocasiones la inseguridad puede ser excesiva y afectar a las actitudes y la calidad de vida de los pequeños, provocando una gran tensión interior.
Muchas son las causas que pueden provocar inseguridades, pero el ambiente que rodea al pequeño es fundamental para fomentar su confianza. 
Ambiente que propicia la inseguridad:
  • Ambiente donde se exige demasiado al pequeño.
  • Crítica  y corrección constante.
  • Desatención y distancia emocional con las personas cercanas.
  • Comparaciones constantes donde los niños y niñas quedan menospreciados.
  • Modelos inseguros. Los niños y niñas aprenden mejor las actitudes que observan y tienden a imitarlas.

10 ÚTILES CONSEJOS PARA FOMENTAR LA SEGURIDAD Y LA AUTOESTIMA EN LOS NIÑ@S
La seguridad en uno mismo es un proceso, relacionado con el autoconcepto y con la autoestima. Estos tres aspectos se ven influenciados mutuamente, en una estrecha relación en la que se van desarrollando continuamente.
Es algo que se construye, que se aprende poco a poco, fruto de las experiencias diarias. El pequeño va recibiendo información de cómo es, de lo que vale, y de las competencias que tiene, y así con esa información va construyendo una imagen de sí mismo. Va aprendiendo a valorar sus competencias y a afrontar sus equivocaciones y errores de forma constructiva. En este proceso la familia tiene un papel fundamental, ya que estas primeras informaciones que recoja el niño o niña sobre su persona le vendrán de cómo le percibe su familia.
  1. Busca la causa de las inseguridades.
  2. Presta atención al ambiente que rodea al pequeño.
  3. No seas demasiado negativo juzgando al pequeño. Crítica la conducta no al niño/a.
  4. Mantén expectativas realistas que el pequeño pueda cumplir.
  5. Hazle ver que estas orgulloso de él cuando logre alguna de sus metas.
  6. Sírveles de Ejemplo. Es importante que nosotros nos mostremos seguros de nosotros mismos y confiemos en nuestras capacidades. Los pequeños aprenden más de lo ven que de lo que se les dice. Imitan nuestra forma de comportarnos, somos sus modelos y su ejemplo a seguir.
  7. Favorece su Autoestima. Debemos cuidar la autoestima del niño o niña. Mostrarle que le valoramos.
  8. Déjale su espacio para que haga las cosas solo, por sí mismo. No podemos estar constantemente encima de ellos. Debemos darles la oportunidad de valerse por sí mismos. De esta forma aprenden a hacer cosas solos, toman sus decisiones, asumen equivocaciones y se perciben responsables de sus logros y por lo tanto de sus competencias y capacidades. Si no les dejamos hacerlo por si mismo, no creerán que ha sido gracias a su capacidad.
  9. Permíteles alcanzar logros. Dependiendo de la edad y momento del desarrollo, los pequeños son capaces ya de realizar determinadas tareas o actividades, como atarse los zapatos, montar en bici, preparar el postre, etc. Es importante que les dejemos enfrentarse a estas tareas, han de ser adecuadas a sus capacidades, no importa que no les salga a la primera, tenemos que ser pacientes y dejar que lo logren por sí mismos.
  10. Transmíteles seguridad y confianza. Para que los niños y niñas se perciban seguros, deben sentir que nosotros creemos en ellos. Si les transmitimos que nosotros estamos seguros de que lo harán, que confiamos en sus capacidades, ellos también confiaran en estas capacidades. Si por el contrario, sienten que tenemos dudas sobre si alcanzaran sus logros, ellos también tendrán esas dudas y miedos.
Celia Rodríguez Ruiz
Psicóloga y Pedagoga
@Celia_RodrigRu



Información extraída de la página web: www.educapeques.com

jueves, 7 de noviembre de 2013

10 PAUTAS EFICACES PARA TRATAR EL MIEDO AL COLEGIO

El miedo al colegio, es un temor irracional que experimentan algunos niños y niñas por asistir al colegio.
Este miedo es bastante más frecuente de lo que pensamos. 
Tiene importantes repercusiones negativas. 
El miedo lleva consigo diversas conductas de ansiedad, que impiden que las personas funcionen de forma adecuada. 
Si el foco del miedo es el colegio, traerá consigo que cuando los pequeños estén en clase, se hallen en un estado de ansiedad que les impedirá atender y rendir de forma adecuada. Por lo tanto la fobia escolar repercute de forma negativa tanto en el rendimiento de los niños y niñas como en sus relaciones sociales con los iguales.

niña llorando 10 Pautas eficaces para tratar el miedo al colegio


¿CÓMO SABEMOS SI TIENE MIEDO DE IR AL COLEGIO?

Es importante reconocer cuando estamos ante este tipo de miedo para poder ponerle remedio lo antes posible, evitando que interfiera en el rendimiento de los pequeños y en su desarrollo.
Podemos hablar de fobia escolar cuando aparecen los siguientes síntomas:
  1. Una gran dificultad para ir al colegio, que generalmente, supone ausencias prolongadas del medio escolar.
  2. Cuando el niño o niña tiene que ir al colegio y se enfrenta a la situación aparece un malestar emocional: miedo, mal humor, quejas físicas, dolores, mareos...
  3. Dificultad para dormir la noche anterior, pensando que tiene que ir al colegio.
  4. Múltiples intentos para no asistir al colegio: lloros, enfermedades, escusas de diverso tipo...
  5. Ausencia de interés por hacer cosas con sus compañeros.


¿POR QUÉ APARECE ESTE MIEDO?

La fobia escolar puede aparecer por diversas causas, es importante conocer ¿por qué tiene miedo a ir al colegio?. Algunas de las causas principales son:
  • Cambio de colegio o cambio de ciclo educativo. Todos los cambios, generan estrés y ansiedad a las personas, debido a la incertidumbre que produce una situación nueva y desconocida.
  • Que el pequeño haya permanecido sin asistir al colegio durante largos periodos de tiempo (enfermedad, accidente, operación, etc.).
  • Miedo al fracaso académico.
  • Algún tipo de fobia social, que le genera miedo a relacionarse con los otros niños y niñas.
  • Problemas familiares. En estos casos el miedo surge como una forma de acompañar a la familia y como un miedo de ser abandonado en el colegio.
  • Problemas de acoso escolar.

10 PAUTAS EFICACES PARA TRATAR EL MIEDO A IR AL COLEGIO

  1. Investiga la causa del miedo. Es importante tratar la fobia y la causa. Si tiene miedo a unas malas calificaciones le debemos dar seguridad académica, si el miedo es por un cambio de colegio tendremos que tener paciencia y animarle, etc.
  2. Sé paciente y comprensivo. Tienes que entender que los miedos son en la mayoría de los casos irracionales.
  3. Elabora un plan, para que cada día se enfrente poco a poco al problema sin miedo.
  4. Habla con el pequeño y hazle ver que no tiene nada que temer.
  5. No le juzgues por su miedo, hazle ver que le comprendes, dile cosas como “es normal tener miedo a ir a ciertos sitios, pero ya verás cómo poco a poco te darás cuenta de que no pasa nada.
  6. En casos severos, como en el caso del acoso escolar es conveniente cambiar de colegio.
  7. Refuerza de manera positiva, sus progresos. Cuando vaya al colegio tranquilo, con pocas quejas, refuerza esa conducta.
  8. No dejes que el miedo le impida hacer su vida normal, pero tampoco le presiones constantemente.
  9. Elabora con el niño o niña un plan, le explicas, primero nos levantamos y desayunamos, después de vestirnos iras al colegio, estarás allí aprendiendo y con tus compañeros y luego vendrás a casa.
  10. Habla con sus profesores, para que estén al corriente y sean comprensivos con la situación.

Celia Rodríguez Ruiz
Psicóloga y Pedagoga
@Celia_RodrigRu

sábado, 26 de octubre de 2013

PREVENCIÓN DE ACCIDENTES

¿Cómo se pueden prevenir accidentes en casa o en la escuela infantil, con menores de un año y sucesivas edades?

Es preciso tener en cuenta las distintas características de la víctima del posible
accidente:
- Comportamiento o temperamento. La impulsividad, déficit de atención e hiperactividad pueden aumentar el riesgo de sufrirlo.
- Imitación de conductas.
- Capacidad y habilidad en diferentes áreas (motriz, cognitiva...).

En el caso del lactante (menos de un año), se caracteriza por iniciar el desplazamiento y la prensión de los objetos, existencia de una deficiente coordinación motriz e incapacidad para percibir el peligro... todo esto lo hacen especialmente expuesto a caídas, intoxicaciones, aspiración de cuerpos extraños...

POSIBLES MEDIDAS PARA EVITAR ESTOS ACCIDENTES:
• No encerar el suelo ni aplicar productos deslizantes.
• Evitar mobiliario con puntas, esquinas, laterales... en punta.
• Dotar a enchufes y ciertos electrodomésticos de aislamiento o protección.
• Eliminar posibilidades de alza en zonas próximas a galerías, terrazas, balcones...
• No dejar a su alcance objetos punzantes o que puedan cortar, de tamaño muy pequeño susceptibles de ser tragados, compuestos químicos de limpieza, plantas potencialmente tóxicas, pilas, bolsas de plástico por riesgo de asfixia, cerillas, medicamentos...
• Prevenir el contacto con mascotas (perros, gatos...) potencialmente agresivos.
• Retirar los manteles en las zonas de movimiento por riesgo de caerles lo que hay en la mesa.
• Colocar medidas protectoras en casas con piscina.
• Utilizar suelo antideslizante en la bañera.
• Proporcionarle juguetes que cuenten con la debida homologación como señal de garantía de riesgos.
• El chupete deberá ir prendido de la ropa del niño/a, pero nunca de su cuello por una cadena.
• Colocar barreras de seguridad en las escaleras interiores del hogar.
• No habituarle a moverse libremente por la cocina y colocar los mangos de sartenes y cazuelas, hacia dentro.
• La cuna ha de ser sólida, estable y segura, y no debe disponer de adornos que se puedan desprender.
• La puerta del baño debe estar siempre cerrada y la tapa del inodoro siempre bajada.
• No colocar maceteros o similares debajo de las barandillas.
• Cuidado con el uso de aparatos eléctricos en el baño, el uso simultáneo de éstos y el agua puede producir electrocuciones.
• Nunca dejes a tu hijo solo en el baño y controla siempre la temperatura del agua.
• Ten especial cuidado con los frutos secos o semillas se inhalan con facilidad.
• Enseñar a nadar a tu hijo lo antes posible

EN LA ESCUELA INFANTIL:
• Utilizar materiales inocuos y de un solo bloque grande (que no tengan piezas pequeñas).
• Vigilar los periodos de sueño...
• Especial vigilancia por parte de los monitores-as del comedor para evitar atragantamientos...
• Revisión regular de las conducciones del gas y electricidad.
• Situar barras protectoras en lugares clave o de posible peligrosidad.
• Cierre de acceso a lugares con escaleras.
• Colocar mecanismos en puertas que eviten que se puedan pillar partes de su cuerpo.
• Los cristales de puertas y ventanas serán de seguridad, para evitar roturas que puedan caer sobre los niños-as.
• Colgar cortinas cortas (no accesibles a ellos).
• Utilizar objetos y útiles con el sello de homologación.
• Colgar el chupete de una cadenita prendida de la ropa del bebé, nunca de su cuello.
• Juegos de patio debidamente homologados.
• Revisar con frecuencia el contenido del botiquín de la escuela y reponer los
elementos que falten.

sábado, 12 de octubre de 2013

LOS 12 ERRORES DE LOS PADRES

La mayoría de padres y madres da mucha importancia a los estudios de sus hijos y aspira a convertirlos en jóvenes brillantes. Pero no siempre tienen claro su papel en el aprendizaje escolar y a menudo adoptan conductas erróneas para la educación del hijo.

En la sociedad actual se concede mucha relevancia a la formación y a las calificaciones académicas y a menudo se relacionan la implicación y actuación de los padres en los estudios de sus hijos con los resultados escolares que estos obtienen. 

La consecuencia es que muchos padres y madres se vuelcan en la educación de sus hijos e invierten en ella ingentes cantidades de dinero, tiempo y emociones. Sin embargo, los resultados no siempre son los esperados, como evidencian las elevadas tasas de fracaso escolar. 

Según los expertos en educación, la ausencia de recompensa a tanto esfuerzo a menudo tiene que ver con la desorientación de los padres sobre cuál ha de ser su papel en el aprendizaje de los hijos, que les lleva a cometer errores que lastran su educación.

En unos casos son conductas que no tienen que ver específicamente con los estudios sino con el estilo educativo de la familia, con comportamientos tan recurrentes a la hora de educar como la sobreprotección, la falta de límites, la negatividad o los malos ejemplos, a los que se hacía referencia en Los 12 errores más comunes de los padres, reportaje publicado en estas mismas páginas el pasado 23 de febrero. Pero otros fallos muy reiterados están relacionados con el desconocimiento de la respuesta más adecuada a preguntas como: ¿han de estudiar los padres con los hijos? ¿Y ayudarles con los deberes? ¿Preguntarles la lección? ¿Revisar y corregir los trabajos escolares antes de que los entreguen? ¿Premiar las notas? ¿Poner tareas extras si el maestro exige poco? ¿Buscar profesores particulares? ¿Controlar sus agendas escolares? ¿Hablar con el profesor? ¿Estimularles con actividades extraescolares?

A partir de sus experiencias profesionales, Joan Domènech, director del colegio Fructuós Gelabert de Barcelona; Benjamí Montenegro, del Equip Psicológic del Desenvolupament de l’Individu, y Ángel Peralbo, responsable del área de adolescentes del centro de psicología Álava Reyes, consideran que los desaciertos más habituales de los padres vinculados con el aprendizaje y la educación escolar de los hijos son los siguientes:

1. Ejercer de maestros. Son muchos los padres que ayudan a sus hijos a hacer los deberes, que estudian con ellos y les explican la lección, que corrigen sus trabajos. Sin embargo, psicólogos, pedagogos y profesores coinciden en que es un error pretender ser padre y maestro a la vez, entre otras razones porque acostumbra a provocar situaciones conflictivas prácticamente a diario y el tiempo de estudio se convierte en una tortura para padres e hijos. Ángel Peralbo explica que, además, "si los niños se acostumbran desde pequeños a tener a alguien por encima de ellos para trabajar se vuelven dependientes y en lugar de desarrollar la necesaria proactividad en los estudios, se relajan y esperan, y acaban necesitando a alguien que les tutorice constantemente".

Benjamí Montenegro subraya que "el papel de los padres es el de auditores: han de controlar que el trabajo esté hecho, que la letra es correcta, que se respetan las reglas de presentación, que no se dejan cosas sin hacer, pero no entrar en el contenido porque las tareas escolares son para que los hagan los alumnos solos y así trabajar su autonomía". Advierten los expertos que eso no significa que si un niño pregunta a sus padres algo que no sabe o no entiende, no le ayuden facilitándole pistas o herramientas para que busque la respuesta. Y en los casos de chavales que tienen dificultades, que necesitan un refuerzo o que les vuelvan a explicar los contenidos, su consejo es recurrir a un profesor particular o a un psicopedagogo.

Joan Domènech cree que el papel de los progenitores es acompañar el aprendizaje de los hijos, pero enfatiza que hay una serie de competencias cuya enseñanza compete a la escuela y si los padres tratan de hacerlo, interfieren en el aprendizaje. "Los padres no tienen que enseñar a los hijos a multiplicar ni comprarles cuadernos para practicar multiplicaciones porque eso es cosa de la escuela; lo que compete a los padres es compartir con sus hijos situaciones cotidianas en que las operaciones matemáticas deban utilizarse, como ir a la compra, hacer cálculos aproximativos de si tienen bastante dinero para comprar algún artículo, etcétera".


2. Querer Einsteins. "Un rasgo muy habitual en las familias actuales es el afán de sobreestimular a los niños, desde bebés, para que desarrollen rápidamente sus capacidades, y eso se traduce en llenar la cuna de artilugios, en un abuso de los juegos didácticos, en querer que sepan leer y escribir con cuatro años o en apuntarles a un montón de actividades extraescolares para descubrir y potenciar su talento", afirma Domènech. Y explica que ese afán de que sepan muchas cosas y cuanto antes mejor provoca una sobreestimulación que, lejos de lograr una evolución cognitiva más rápida y talentos por encima de lo normal, suele tener efectos contraproducentes en forma de problemas de atención, de falta de concentración, de hiperactividad…

Esta aspiración generalizada de hijos-genios dificulta, por otra parte, que algunos padres asuman la capacidad real de sus hijos o acepten sus limitaciones. "Abundan los casos donde el nivel de exigencia de los padres supone un listón demasiado alto para el niño en cuestión y eso puede provocar desmotivación, crecientes resistencias e incluso una baja autoestima que haga cada vez más difícil todo lo relacionado con el estudio", advierte el psicólogo Ángel Peralbo.

Benjamín Montenegro pone como ejemplo los padres que imponen actividades extraescolares intelectuales a niños con dificultades académicas. "Hay niños que en el colegio tienen problemas con las lenguas y encima les apuntan a clases extraescolares de idiomas, y otros a los que les cuestan las matemáticas y al salir del cole han de ir a clases de música y solfeo; lo único que se consigue con eso es sobresaturar al chaval, que se aclare aún menos y que se frustre porque no puede cubrir las expectativas que están puestas sobre él", alerta.


3. Focalizar todo en los estudios. Los educadores aseguran que una frase muy reiterada entre los estudiantes es: "Mis padres sólo se interesan por mi rendimiento escolar; lo demás no les importa nada". La queja no siempre es objetiva, pero los psicólogos aseguran que refleja fielmente lo que ocurre en algunas familias, en especial cuando surgen dificultades o los hijos no obtienen los resultados académicos esperados. "Los estudios ocupan el mayor porcentaje de las preocupaciones familiares y, por tanto, de las conversaciones del día a día, y muchos padres hacen que los estudios monopolicen la vida de los hijos; y si bien lo académico es la actividad que más tiempo les ocupa y la mayor responsabilidad de los chavales, son también esenciales otras muchas facetas de desarrollo, como los deportes, todo tipo de actividades lúdico culturales, el ocio, los planes y las responsabilidades familiares, los amigos y las relaciones sociales, la afectividad dentro y fuera del ámbito de la familia…", comenta Peralbo.


4. Premiar las notas. Un recurso habitual de los padres para animar a los hijos a estudiar es prometerles grandes regalos si aprueban o si sacan buenas notas. Sin embargo, los especialistas en educación lo consideran un error. "Si buscamos estímulos de este tipo, es que algo falla, porque el niño no debería necesitar premios externos y materiales para disfrutar con el aprendizaje; su mejor estímulo debería ser descubrir cosas nuevas, plantearse retos y desarrollar sus intereses", afirma el director de la escuela Fructuós Gelabert. Los educadores consideran que las buenas notas se han de elogiar, aplaudir e incluso celebrar, pero nunca comprar, porque se convierte al niño en esclavo del estímulo material y, si a pesar de la recompensa prometida no triunfa, su sensación de fracaso y su malestar es mayor porque además de no conseguir su meta escolar se ha quedado sin regalo.

El psicólogo Benjamí Montenegro alerta especialmente sobre los premios imposibles, como prometer a un adolescente que ha suspendido siete asignaturas una moto si finalmente aprueba todo. "Es una salvajada que genera frustración en el chico y que a menudo deja en entredicho a los padres cuando el chaval se entera de que le han ofrecido el premio después de hablar con el profesor y saber que es más que probable que repita curso", detalla. En cambio, opina que premiar las notas puede estar justificado en casos excepcionales "como el de un chaval disléxico sin adaptación curricular que consigue un bien en un examen de lengua".

En relación con las notas, Montenegro destaca otro error recurrente de los padres: valorarlas a bote pronto. "Llegan las notas y, con ellas en la mano, empezamos a hacer valoraciones, positivas o negativas, y eso no es correcto; hay que darse un día o dos de reflexión, enfriarse y hablar de ellas y tomar decisiones con tranquilidad", explica. Los educadores subrayan que, en lugar de abroncar por las notas, el papel de los padres debe ser enseñar a tolerar la frustración y el fracaso y ayudar al hijo a que tome conciencia de la causa y adopte posibles soluciones para el futuro.


5. Disfrazar la falta de esfuerzo de trastorno. Otra conducta recurrente y negativa entre los progenitores es, según los expertos, buscar siempre trastornos neurológicos detrás de los fracasos escolares de sus hijos. "Hay muchos niños que son incapaces de esforzarse en hacer los deberes o en estudiar porque son vagos, y eso es inmadurez, no un trastorno mental, y a veces se intenta disfrazar esa vaguería como intolerancia a la frustración o intolerancia al estrés cuando lo que tienen es falta de autonomía", indica Montenegro. Y añade que la prueba es que esos chavales que no son capaces de esforzarse con las tareas escolares también son incapaces de ordenar su habitación, de prepararse el bocadillo de la merienda o de calentarse la comida cuando regresan del instituto.

Ángel Peralbo subraya que, en muchos casos, "el error de los padres es no darse cuenta de que detrás de la falta de esfuerzo y motivación por los estudios lo que existe es una inversión de prácticamente todo su tiempo en ocio, especialmente en ocio tecnológico, que es el que hoy impera y dificulta su dedicación a otras tareas".

Montenegro destaca que también es una equivocación de los padres poner un profesor particular a estos chavales para controlar que hagan los deberes y estudien. "Al profesor particular hay que recurrir para resolver problemas concretos, no para conseguir que tu hijo haga las tareas con él, porque entonces continuará con la actitud inmadura y dependiente de que se lo solventen otros", dice.


6. Impaciencia. Ángel Peralbo considera que otra actitud frecuente y perniciosa es querer ir demasiado deprisa en lo que se refiere al aprendizaje, en vez de entender la educación como un proceso a largo plazo. La impaciencia de los padres, dicen los expertos, se traduce en tratar de que hablen lenguas extranjeras cuanto antes, en que comiencen a leer y escribir sin haber llegado al colegio, en acelerar los procesos de aprendizaje de las operaciones matemáticas sin respetar los ritmos de la escuela… "Ese afán de que sepan muchas cosas y cuanto antes es un error; en Dinamarca y en los países mejor situados en los ranking educativos los niños aprenden a leer y escribir a los siete años", apunta Joan Domènech.

Peralbo explica que esa impaciencia de los padres provoca que se desesperen ante las primeras dificultades en los estudios o los primeros malos resultados, sin tener en cuenta que las dificultades y los errores son inherentes al aprendizaje y los niños lo que necesitan es paciencia y ánimo para continuar trabajando durante toda la etapa escolar. "Los padres no deberían considerar esos malos resultados como un fracaso, porque ello reduce la autoestima de los hijos e incapacita cada vez más a unos y otros", indica.


7. No respetar la línea de la escuela. Algunos padres, movidos por la impaciencia, intentan enseñar a sus hijos a leer o a calcular por sus propios métodos, o les ponen tareas de refuerzo en casa, sin tener en cuenta que quizá están interfiriendo en el ritmo o el método pedagógico que sigue la escuela. "Los padres deben plantearse a qué escuela llevan a sus hijos, asegurarse de que comparten las mismas ideas, y luego ir trabajando en paralelo, acompañando a sus hijos en el aprendizaje pero con cierto respeto al proceso que siguen en la escuela para educar en la misma dirección y no dar al niño mensajes diferentes", indica Domènech.


8. Proyectarse en los hijos. Otro error bastante reiterado de los padres es pensar que el modelo y los métodos educativos que les sirvieron a ellos van a servir a sus hijos. "La escuela ha cambiado mucho y los niños también, y lo que a ti te gustaba del colegio o lo que tú aprendías entonces no tiene por qué ser un modelo de éxito para tus hijos", alerta el director de la escuela Fructuós Gelabert. También Ángel Peralbo considera que en muchas familias "siguen prevaleciendo más las expectativas que tienen los padres sobre los estudios de los hijos que las preferencias o capacidades de estos" y hay muchos chavales que son orientados a estudiar lo que quieren o les gusta a sus padres.


9. Cuestionar a los profesores. No apoyar a los maestros, mostrar constantemente el desacuerdo con el profesor en presencia de los hijos, es otra conducta errónea de algunos padres. "Los profesores han reducido su capacidad para imponer la necesaria disciplina de los alumnos en el aula y no ayuda precisamente que tengan a los padres enfrente o en contra en vez de al lado, pues el alumno, aprovechándose de esa situación, consigue manipular y poner en contra a unos y otros cuando el objetivo que persiguen es exactamente el mismo", comenta Peralbo. Añade que los profesores tienen una visión privilegiada de los alumnos que en ocasiones no se corresponde con su comportamiento y su actitud en casa, y que a los padres les conviene conocer. "La complicidad entre padres y profesores, el compartir información, puede ayudar a que el chaval progrese adecuadamente tanto a nivel académico como en lo que se refiere a su actitud y comportamiento", enfatiza.


10. Hacer de Sherlock Holmes. Benjamí Montenegro opina que otra conducta equivocada en la que caen padres y madres es acabar convertidos en Sherlock Holmes. "Hay padres que rastrean los deberes, los trabajos, las fechas de los exámenes a través de las redes sociales o de los padres de otros niños para ver si el hijo hace o no sus tareas, y eso provoca un boquete de desconfianza y no resuelve nada", explica. Su consejo es revisar con el niño la agenda y las tareas realizadas en cada asignatura y, si no se lo apunta para evitar el seguimiento, hablar con el tutor "que es el jefe (en términos laborales) del chaval" para estas cuestiones. Los expertos desaconsejan imponer un control absoluto sobre las tareas escolares, estar examinando al hijo constantemente sobre lo que ha leído o ha estudiado, y aseguran que es mejor un acompañamiento lejano, dejándole que sea autónomo. Y si el padre o madre opta por preguntar la lección para preparar un examen, Montenegro aconseja no hacerlo oralmente, sino poner tres o cuatro preguntas por escrito "porque normalmente no hay exámenes orales y aunque el chaval se sepa la lección hablando, igual luego se expresa mal por escrito o comete muchas faltas" de ortografía.


11. Solventarles los problemas. Otro comportamiento habitual y erróneo de los padres, según los educadores, es solventar los problemas de organización de sus hijos. "A las siete de la tarde el niño dice que falta tinta para imprimir el trabajo que ha de entregar al día siguiente y mandamos al abuelo que vaya corriendo a comprar un cartucho o que nos deje el suyo", ejemplifica Montenegro. Y enfatiza la importancia de dejar que los hijos afronten esos problemas solos"aunque eso suponga entregar un trabajo tarde y que le bajen la nota, porque si de mayor entrega tarde la declaración de la renta le aplicarán un recargo, por mucho que diga que el banco se retrasó en enviarle el extracto de sus cuentas; así es la vida, y han de aprender a organizarse y solucionar sus problemas desde pequeños".

Los educadores también rechazan la conducta permisiva de algunos padres que justifican los fracasos o errores de los hijos ante el maestro y la escuela alegando siempre una causa exterior o bien cuestionando la dificultad de la tarea o la idoneidad de los libros, de la materia o del propio profesor.


12. Vincular las tareas a castigos. "Castigado a hacer los deberes" o "hasta que no acabes de leer no podrás ver la televisión" son frases habituales en muchas casas pero que, según los educadores, deberían erradicarse. En primer lugar, explican, porque el tiempo de realizar las tareas escolares debería ser un tiempo de tranquilidad y sosiego para trabajar, no de regañinas. En segundo lugar, porque el objetivo debe ser educar a los niños en el placer de la lectura o del estudio y no convertir esas actividades en un castigo. Y, por último, porque tampoco interesa que consideren la lectura o los deberes un peaje necesario para ver la televisión, jugar a la consola o salir con los amigos.




Información extraída del periódico La Vanguardia.

martes, 8 de octubre de 2013

EL MASAJE INFANTIL

Es una antigua tradición inherente en muchas culturas de todo el mundo.

Está científicamente demostrado que el amor, las caricias, la nutrición afectiva entre el niño y los que le rodean, tienen un importante efecto positivo sobre su desarrollo.

Es un arte muy antiguo aplicado a los bebés para estimular sus sentidos y nutrirles afectivamente a través de la piel. 

Esta tradición ha sido usada hasta ahora solamente en las culturas que conservaron más el contacto con la naturaleza. Así se ha mantenido latente hasta que se ha recuperado en nuestra sociedad.

En 1981 se fundó la Asociación Internacional de Masaje Infantil (IAIM), que llegó a España en 1993 con el nombre de AEMI.

En mi opinión consiguen calmar a los niños, fomentar la resistencia de su organismo, que tengan un sueño tranquilo y un desarrollo psíquico positivo.

Los masajes son uno de los momentos preferidos de los bebés.

Durante los masajes los niños sienten una sensación agradable porque no se trata sólo de contacto de pieles, sino también de percibir sensaciones a través del oído, el olfato y la visión.

Si el masaje forma parte de una rutina diaria, el bebé sabrá, por ejemplo, que después del baño y antes de que le pongan su ropita, alguien (mamá, papá o cualquier otra persona) le proporcionará este momento tan esperado: el masaje. 
En estos breves minutos, el bebé encontrará la paz y disfrutará de un enorme placer.

Debemos buscar los mejores momentos para darle el masaje y la modalidad más adecuada para cada bebé.


* BENEFICIOS DEL MASAJE PARA EL BEBÉ:
- Fortalece su sistema inmunológico.
- Beneficia al sistema digestivo (ayuda a calmar los cólicos).
- Contribuye a desarrollar el sistema respiratorio, equilibrando los niveles de oxígeno.
- Favorece el sistema circulatorio.
- Potencia el desarrollo del sistema neurológico (facilita la mielinización).
- Favorece el sistema endocrino (Reduce las hormonas que producen el estrés).
- Beneficia el sistema muscular.
- Les enseña a relajarse haciendo que su sueño sea más largo y de más calidad.
- Les ayuda a conocer su propio cuerpo.
- Aumenta la autoestima.
- Proporciona seguridad.
- Estrecha vínculos positivos con el masajeador.
- Fomenta la comunicación con el masajeador.
- Facilita la expresión de los sentimientos.


* BENEFICIOS DEL MASAJE PARA QUIEN LO DA:
- Nos proporciona una excelente forma de comunicarnos con el bebé.
- Refuerza el instinto y la intuición.
- Nos otorga autoconfianza y autoestima.
- Nos ayuda a relajarnos.

- Favorece la consolidación de lazos familiares.




Mercedes Barrero Carmona

jueves, 3 de octubre de 2013

RITA PIERSON - TODO NIÑO NECESITA A UN CAMPEÓN

Aquí os dejo un vídeo muy interesante de una gran educadora.

Gracias a la persona que me lo ha mandado, la cual hizo que amara mucho más esta profesión y que quiera parecerme a ella...

Rita Pierson, maestra durante 40 años, una vez escuchó a una colega decir: "No me pagan para querer a los niños". Su respuesta fue: "Los niños no aprenden de la gente que no les gusta". Un llamado conmovedor para instar a los educadores a creer en sus alumnos y para que se conecten verdaderamente con ellos a nivel personal y humano.



Para ver el vídeo sólo tenéis que pinchar en el siguiente enlace:


http://claretmatematica.weebly.com/rita-pearson-todo-nintildeo-necesita-un-campeoacuten.html



domingo, 22 de septiembre de 2013

LA ANOREXIA EN EL LACTANTE

DEFINICIÓN
El rechazo del alimento es una reacción de oposición al alimento en sí o de rechazo a las circunstancias en que le es ofrecida la comida, incluyendo a la persona encargada de ofrecérsela.

Generalmente, se instala al final del primer trimestre de vida pero sobre todo en el segundo.
La anorexia en el lactante es el tercer motivo de consulta tras la fiebre y la tos.

Cuando un lactante acude a urgencias por rechazo de las tomas en ausencia de otra sintomatología acompañante, puede ser un síntoma de infección urinaria, otitis media, tuberculosis y celiaquía.

En la Asociación Española de Pediatría (AEP) aclaran que la anorexia del lactante nada tiene que ver con la anorexia nerviosa de los adolescentes y adultos.

La AEP indica que la palabra anorexia significa “pérdida de apetito”.

El momento de la papilla o del biberón ha de ser relajado y el bebé no ha de notar la tensión o las expectativas de que se lo acabe o no.

Los lactantes anoréxicos crecen despacio pero se desarrollan a su ritmo. Así pues, su salud no siempre es preocupante. Hay que evitar obsesionarse con el peso del bebé.

Los niños pequeños saben que una forma de llamar la atención de mamá y papá, es simplemente dejar de comer.

En este tipo de anorexia los que reciben tratamiento psicológico son los padres y tutores del menor.

Hay que tener claro que los bebés comen cuando tienen hambre y no lo hacen cuando no lo tienen. Es simplemente aprendizaje y paciencia. Mucha paciencia.


CAUSAS
La anorexia en el lactante pequeño suele ser de causa orgánica, predominando las infecciones. Sólo raras veces revela algún conflicto en su relación con la madre.

En las enfermedades febriles la inapetencia suele acompañar a la fiebre.

Cuanto mayor es el bebé, las causas funcionales son más frecuentes.

Para el lactante la comida no es simplemente nutrición, también tiene un profundo significado afectivo. Desde sus primeros días de vida, mientras es amamantado o chupa la leche del biberón, el niño establece con la madre una profunda relación. Da y recibe amor a través del contacto físico y psicológico establecido con ella.

El rechazo del bebé al alimento a veces puede crear en la madre un sentimiento de culpabilidad. Suele estar ansiosa y tensa e incluso pierde la calma y la serenidad.
Si el niño, que es muy sensible a los estados anímicos de la madre, percibe su ansiedad, se sentirá confuso e inseguro, se volverá a su vez ansioso y manifestará su ansiedad rechazando el pecho o el biberón, incluso tragando aire. Ante estas reacciones la madre se preocupa, creándose así un círculo vicioso del que le será difícil escapar.


CLASIFICACIÓN
  • Por su duración:
- Anorexia aguda o transitoria, de corta duración, expresión de un proceso orgánico ocasional. Las causas más frecuentes son los procesos febriles infecciosos y la ingesta de antibióticos.

- Anorexia crónica o persistente, de larga duración, expresión de un proceso orgánico. Manifiesta un trastorno psicológico. Puede ser continua o intermitente.

  • Por su limitación del instinto alimentario:
- Anorexia global: A todos los alimentos.

- Anorexia parcial: A algún alimento.

  • Desde el punto de vista etiológico:
- Anorexias primarias o psicológicas: La anorexia es el único síntoma. También se llama anorexia simple. Es la causa más frecuente en los países desarrollados. Suele darse en niños normales o hiperactivos y que con frecuencia han sido alimentados con lactancia artificial.
Pueden ser:

1. Anorexias por malos hábitos alimentarios incorrectos: Monotonías en las comidas, rigidez exagerada en la cantidad de ración y en el horario, cambios bruscos en la alimentación, empeño en alimentar excesivamente a los niños, uso de alimentos inadecuados...

2. Anorexia psíquica: El niño tiene una alteración constitucional de labilidad vegetativa que le predispone a la anorexia.

3. Anorexia psicógena: Se presenta en el niño como respuesta a los conflictos sociales que le rodean. Por ejemplo: relación madre-hijo en madres angustiadas, nerviosas, obsesivas con la alimentación de sus hijos, niños consentidos, mimados (hijos únicos), sobreprotegidos, caprichosos o niños que viven en un ambiente de conflictos familiares, padres divorciados o separados o con problemas conyugales...niños abandonados, hospitalizados o niños maltratados...

- Anorexias secundarias: La falta de apetito es un síntoma acompañante.


CASOS ESPECIALES
Caso especial de anorexia es el de los llamados “lactantes neuropáticos” , bebés que vana mostrar dificultades en el amamantamiento y en el reflejo de succión desde el primer mes de vida, con continuas interrupciones de la tetada por llanto sin motivo aparente, eructos, regurgitaciones y reflejo gastrocólico exaltado.
Estos niños tienen una mirada vivaz e inquieta y con el llanto suelen llevar la cabeza hacia atrás en hiperextensión.


TIPOS DE RECHAZO AL ALIMENTO
Hay dos tipos de niños:
  • Los que hacen un “rechazo activo” (llanto, desvío de la boca, escupen, vomitan si se les obliga a tragarlo...)
  • Los que manifiestan un “rechazo pasivo” (permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente entreabren la boca y lo expulsan...)


    ENFERMEDADES QUE TIENEN A LA ANOREXIA ENTRE SUS SÍNTOMAS
  • ENFERMEDADES INFECCIOSAS: La anorexia es un síntoma muy frecuente en las enfermedades virales y bacterianas. Son la causa más frecuente de anorexia transitoria en el niño. En las infecciones crónicas como la tuberculosis, infestación por Giardia y el SIDA, la anorexia es un síntoma predominante; y también en otras enfermedades crónicas como la pielonefritis, abscesos ocultos e infecciones pulmonares crónicas.
  • ENFERMEDAD TUMORAL MALIGNA: La célebre tríada del síndrome maligno es: astenia, anorexia y adelgazamiento.
  • ENFERMEDADES DIGESTIVAS: En las enfermedades digestivas del tracto digestivo, la anorexia es un síntoma clave. Cursan con anorexia todos los trastornos asociados con diarrea, estreñimiento, obstrucción intestinal, apendicitis aguda, celiaquía, colitis ulcerosa, hepatitis...

  • ENFERMEDADES CARENCIALES: La ferropenia con o sin anemia, las hipovitaminosis A, C y D, y la sobredosificación de las vitaminas A y D.

  • ENFERMEDADES METABÓLICAS: Como la hipercalcemia en el desnutrido crónico.
  • ENFERMEDAD RENAL: Como la insuficiencia renal crónica.
  • ENDOCRINOPATÍAS: Como el hipotiroidismo.

  • ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS: Como la panencefalitis o trastornos psicológicos.
  • CAUSAS YATRÓGENAS: Por medicamentos.


    DIAGNÓSTICO
Para hacer el diagnóstico el médico se basará en:
  • Anamnesis: buscando síntomas asociados como fiebre, vómitos, diarrea... e intentando conocer el entorno que rodea al niño. Describir la cantidad, el tipo y la forma de la alimentación, momento de la aparición de la anorexia y tiempo de evolución.
  • Exploración física completa. Peso, talla, e índice nutricional. Se fijará en si el lactante presenta una obstrucción de las fosas nasales, debido a un proceso catarral.
  • Exámenes complementarios que se consideren oportunos según el caso.


TRATAMIENTO

El tratamiento en la anorexia del lactante es la psicoterapia:
  • Familiar: evitando tensiones, tranquilizando a los padres...
  • Individual: Evitando la sobrealimentación forzada y manteniendo una actitud educativa.
  • Socioterapia: Dando pautas que modifiquen el entorno del niño.



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